Hay fechas que nos pasan desapercibidas, de las no
recordamos su significado. La del 8 de Marzo no es una de ellas, por lo menos
para mí. La recuerdo por una anécdota. En un antiguo trabajo un jefe de la
empresa en la que me encontraba les regalaba a las mujeres de su departamento
una rosa, sin faltar ni una vez a la cita. El significado estaba obviamente ligado a la celebración del día de
la mujer.
Y es que a estas alturas todos, hombres y
mujeres, tendríamos que tener esta efeméride grabada en nuestra memoria. Y no por ser un día especial, ni mucho menos,
sino para que tengamos presente que todos los días son los de la mujer, los de
los derechos de las personas, de la tolerancia y de la razón.
En la Carta Magna española se expresa que “los españoles son iguales ante la Ley, sin
que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo,
religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
Lo duro y a la vez inasumible es que esto es la teoría;
en la práctica todos sabemos que no es así. Ya sea en un plano costumbrista o
en un plano social. En lo referente a lo primero no es la primera vez ni la
última, por ejemplo, que escucho la típica conversación; yo ayudo mucho a mi
mujer en casa, plancho, lavo, hago camas,…
Es extraño que sostengamos que una necesidad se
convierta en una ayuda. Acaso no necesario que atendamos nuestro hogar si no
queremos que nos “coma la mierda”. Lo que no consigo comprender es porque esa
necesidad sea de un sexo u otro. Acaso la porquería no aparece en todos los
hogares si estos se descuidan.
En cuanto al plano social es muy duro que aún se
den casos de acoso laboral, de distintas remuneraciones en función del género,
de que existan trabajos eminentemente masculinos inaccesibles a las mujeres, y
una larga lista de etcéteras. Y lo que es peor; de la violencia de género, sea
del tipo que sea.
Por suerte aquellas historias que mi madre y las
de su generación me cuentan sobre la posesión total del hombre sobre la mujer
han quedado atrás. Que una señora no pudiese tener una cartilla bancaria, hacer
un viaje, tener un trabajo,… sin autorización de su padre o esposo.
Se ha recorrido mucho camino y aún queda mucho
por recorrer. Espero que en este tiempo de recorte social no desandemos lo
caminado, avancemos contra la tormenta y logremos doblegar a los y las carcas
que pretenden hacer del poder sobre las personas su forma ideológica.
Me llena de admiración haber asistido a una
representación callejera del grupo asturiano Re-percusión Feminista. Dan ejemplo
de que sin violencia y apoyándose en la
cultura y el arte se puede reivindicar las ideas y opiniones. Ojalá todos actuásemos
así, de modo pacífico, alegre y tan campechano. Una forma de llegar a los ciudadanos
sin manipulación, con sinceridad y por supuesto mucho arte.

ya está colgado en Flickr el resto de fotos de esta sesión con el grupo Re-precusión. Espero te guste.
ResponderEliminarhttp://www.flickr.com/photos/merucunegru/