No destroces con tus brazos mi esperanza e ilusión.
No deshagas con tu sal el cemento que compone mi piel.
No erosiones con tu agua mis argumentos que dan vida a mi mejor cualidad.
No quieras que idolatre burdamente a dioses sin mareas.
No dejes de ser ese mar que tanto amo y al que tanto anheló.
No, no, no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario